Una carta de agradecimiento por el envío de unas rosas le supone el divorcio

Tenemos derecho a negarnos a recibir este tipo de cartas; en este artículo se examina un caso que llegó a la Agencia Española de Protección de Datos

Leo en diferentes fuentes que un señor estadounidense reclama un millón de dolares a una floristería por haberle mandado una carta de agradecimiento en concepto del envío de unas rosas… a su amante. La mujer de este señor (ahora ex-mujer) leyó la carta y llamó a la propia floristería para informarse del asunto… la tienda no tuvo reparos en remitirle copia del recibo del envío de las rosas, con la destinataria, su dirección y el mensaje en cuestión que acompaña a las flores «sólo quería decirte que te amo y que cuentas mucho para mí«.

El matrimonio está roto y el señor reclama un millón de dolares en concepto de daños y perjuicios.

Este suceso me recuerda, en relación con la Protección de Datos de Carácter Personal, a un caso similar ocurrido en 2005 en España, y aunque el resultado no es ni por asomo tan sorprendente como el relatado, lo veo interesante para observar, resumidamente, como tenemos derecho a negarnos al envío de estas comunicaciones. También vamos a ver qué habría pasado, si el caso del estadounidense hubiese caído en manos de la Agencia Española de Protección de Datos.

El caso al que hacía referencia es el relativo al Expediente número E/00965/2004 de la Agencia Española de Protección de Datos. Aquí, el señor denuncia que ha recibido en su domicilio una carta de un centro de infertilidad y reproducción humana del que es paciente y esto le ha podido producir muchos problemas particulares por la falta de discrección del centro, además afirma que él no ha autorizado este tipo de envíos.

Lo primero que hacen los inspectores es echar un ojo al contenido de la comunicación, y simplemente se trataba de comunicar a los pacientes el cambio de domicilio del centro. Le solicitan entonces al demandado que confirme si solicitó no recibir ningún tipo de comunicación, pero éste no responde.

La AEPD termina en archivar el asunto porque entiende que no hay vulneración en materia de protección de datos comunicar el cambio de domicilio de la entidad a un cliente/paciente. No obstante, y esto es lo realmente interesante, recuerda que tenemos derecho a negarnos a recibir cualquier tipo de comunicación por parte de empresas o centros donde seamos clientes.

Esto es, si bien es cierto que la empresa no necesita nuestro consentimiento para enviarnos una carta comunicando el cambio de domicilio (sí sería necesario, por ejemplo, para el envío de publicidad), sí podemos negarnos a recibir cualquier tipo de comunicación.

Respecto al caso de EE.UU. observo en principio dos infracciones diferentes (con la legislación española en protección de datos):

  1. Infracción del artículo 6: falta de consentimiento para el envío de una carta de agradecimiento por parte de la floristería, máxime cuando en ese envío se ofertaban y promocionaban sus servicios. Esto sería una infracción grave, cuya multa podría llegar hasta los 300.000 euros.
  2. Infracción del artículo 10: el personal de la floristería no guarda el deber de secreto correspondiente de los datos personales, ni del denunciante, ni de la amante. En este caso, la falta del deber de secreto de consideraría infracción leve con multa de hasta 60.000 euros.
  3. Por último, el denunciante podría intentar, al menos, que le indemnizarán por vía del artículo 19 de la Ley Orgánica de Protección de Datos, que contempla la posibilidad de ser indemnizado cuando como consecuencia del incumplimiento de lo dispuesto en la LOPD por el responsable o el encargado del tratamiento, sufran daño o lesión en sus bienes o derechos, pero en este caso ya ante los órganos jurisdiccionales ordinarios.

Observamos por tanto, como la Ley Orgánica de Protección de Datos nos puede servir para dañar económicamente a una empresa que vulnere nuestro derecho a la protección de datos, y luego, por via ordinaria, intentar que nos indemnizen (una cosa no excluye a la otra).

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