La consecuencia más directa es que podremos recibir determinados mensajes publicitarios no solicitados en nuestro terminal sin posibilidad alguna de defensa; nuestro móvil podrá ser bombardeado de mensajes y lo que es peor, con cobertura legal.
Vamos a ver como es posible que hayamos llegado a estos niveles de torpeza.
La Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) tiene como finalidad proteger nuestros datos personales, de forma que, en definitiva, nadie pueda utilizarlos sin nuestro consentimiento y conocimiento.
Por su parte, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (LSSI), entre otras cosas, nos protege de las comunicaciones comerciales no solicitadas (spam).
Este marco normativo, estas dos leyes, deberían ser suficientes para que cualquier injerencia en nuestros datos personales pueda ser atajada e incluso sancionada. Así por ejemplo, si alguien publica nuestros datos personales en Internet podremos denunciarlo y seguramente será sancionado.
De la misma manera, si recibimos spam en nuestro correo electrónico o fax también podremos denunciarlo para que sancionen a la empresa correspondiente.
En definitiva, aquellos que se sientan con fuerza tendrán la opción de recurrir a la Agencia Española de Protección de Datos para que tutele nuestros derechos.
Ahora bien, una reciente Sentencia de la Audiencia Nacional, unida a un desafortunado artículo de la LSSI puede provocar una situación muy desagradable.
Para explicar el espinoso asunto voy a poner un ejemplo paso por paso, para que se entienda claramente:
- Hoy recibo en mi teléfono móvil cinco veces este mensaje: «Hola!, visita mi web: www.martitacaliente.com«. Entro en la web y es de contenido adulto.
- El mensaje lo sigo recibiendo a intervalos de 24 horas.
- Lo denuncio ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), porque entiendo que se me está enviando spam.
- La AEPD archiva el caso porque según la LSSI: «A efectos de esta Ley, no tendrán la consideración de comunicación comercial los datos que permitan acceder directamente a la actividad de una persona, empresa u organización, tales como el nombre de dominio o la dirección de correo electrónico, ni las comunicaciones relativas a los bienes, los servicios o la imagen que se ofrezca cuando sean elaboradas por un tercero y sin contraprestación económica.».
En otras palabras, como ya vimos aquí, un mensaje recibido por vía electrónica donde simplemente se nos invite a visitar una web NO se considera comunicación comercial a efectos de la LSSI. - Sigo recibiendo el mensaje.
- Vuelvo a denunciar a la AEPD porque entiendo que se está produciendo un tratamiento de mis datos personales (el número de teléfono móvil) por parte de la empresa que lo está utilizando para hacerme llegar esos mensajes.
- La AEPD archiva el caso esgrimiendo la doctrina de la Audiencia Nacional de que el número de teléfono móvil no es un dato personal, por lo que no se le puede aplicar la LOPD.
- Sigo recibiendo el mensaje y no quedan más herramientas legales para evitarlo, porque podría ponerme en contacto con la empresa que me los está enviando, para, yoquese, por ejemplo decirle que quiero ejercer mi derecho de oposición y cancelación sobre mis datos personales, pero la empresa me va a decir ¿qué datos personales?, si aquí sólo tenemos tu número de teléfono móvil, si acaso.
Así está el sistema actualmente; el «bug» descrito parece que aun no está siendo explotado… pero es cuestión de tiempo.


