Es frecuente escuchar a los profesionales en materia de protección de datos que nuestra legislación actual es desproporcionada a la hora de imponer sanciones. Lo cierto es que la cuantía mínima por infringir la normativa de protección de datos es de 600 euros (infracciones leves) y la máxima de 600.000 euros (infracciones muy graves).
Uno podría pensar que a la hora de imponer la sanción el «juez» observará el poder económico del sancionado para graduar convenientemente… vaya, que el daño producido por una sanción de 60000 euros no es el mismo si el sancionado es Telefónica o un «mileurista»; pero no, nuestra legislación no prevé este tipo de graduaciones sino que se siguen otros criterios, lo que nos lleva a encontrarnos con situaciones estremecedoras como las que iremos observando aquí a lo largo del tiempo.
En definitiva, vamos a ir comparando las sanciones impuestas en materia de protección de datos con las de otras regulaciones, y empezamos con las relativas a prevención de riesgos laborales.
El supuesto examinado en esta ocasión tiene que ver con un accidente de trabajo de un menor de edad. El menor estaba trabajando manipulando maquinaria muy peligrosa sin medidas de seguridad, por orden de sus superiores, cuando tuvo un accidente por el cual tuvieron que amputarle el dedo gordo de su mano derecha.
Por otra parte tenemos a un señor que utilizó un anuario de antiguos alumnos para enviarles una carta a sus domicilios sin su consentimiento solicitándoles el voto para unas próximas elecciones locales.
En primer lugar es necesario indicar como se graduan las sanciones en materia de protección de datos, así, el artículo 45 establece el tipo y cuantía de las sanciones:
1. Las infracciones leves serán sancionadas con multa de 100.000 a 10.000.000 de pesetas.
2. Las infracciones graves serán sancionadas con multa de 10.000.000 a 50.000.000 de pesetas.
3. Las infracciones muy graves serán sancionadas con multa de 50.000.000 a 100.000.000 de pesetas.
Luego nos indica los criterios que deberán seguirte para moverse en esos rangos:
4. La cuantía de las sanciones se graduará atendiendo a la naturaleza de los derechos personales afectados, al volumen de los tratamientos efectuados, a los beneficios obtenidos, al grado de intencionalidad, a la reincidencia, a los daños y perjuicios causados a las personas interesadas y a terceras personas, y a cualquier otra circunstancia que sea relevante para determinar el grado de antijuridicidad y de culpabilidad presentes en la concreta actuación infractora.
5. Si, en razón de las circunstancias concurrentes, se apreciara una cualificada disminución de la culpabilidad del imputado o de la antijuridicidad del hecho, el órgano sancionador establecerá la cuantía de la sanción aplicando la escala relativa a la clase de infracciones que preceda inmediantamente en gravedad a aquella en que se integra la considerada en el caso de que se trate.
El punto 5 nos informa que si el órgano sancionador lo estima oportuno puede bajar en un grado, esto es, si hemos cometido una infracción grave (con multa de 60000 a 300000 euros) puede que el órgano, en atención a eas circunstancias nos multe en el rango de una infracción leve (multa de 600 a 60000 euros); pero esto se deja al arbitrio del órgano sancionador, no está obligado a hacerlo.
Así las cosas, volvemos a los supuestos de hecho.
Tenemos en primer lugar el accidente del trabajo. La sentencia vino motivada por el accidente laboral sufrido por el trabajador menor de edad D. L. L. L. el 16 de octubre de 1997. Como se hace constar en el acta de infracción, dicho trabajador, de 16 años de edad, había sido contratado como aprendiz por la recurrente, sobreviniéndole el accidente cuando se encontraba manejando, cumpliendo órdenes de sus superiores, una prensa excéntrica con la que troquelaba unas piezas metálicas, accionándola con un pedal; en un momento, por distracción, colocó la mano derecha en la zona operativa de la prensa, pisó el pedal de accionamiento para hacer una nueva pieza y el troquel le aplastó el dedo pulgar, el cual te tuvo que ser posteriormente amputado. Según se hace constar en el acta, la prensa no disponía de ningún resguardo o dispositivo de protección para, cuando se trabajaba con matriz abierta, impedir el acceso de dedos y manos a la zona de peligro y evitar así el riesgo de atrapamiento.
Dice la Sentencia que de tales hechos se evidencia la comisión de una infracción de carácter muy grave del artículo 48.2 de la Ley 31/1995, al no observar las normas específicas en materia de protección de la seguridad y la salud de los menores; y en concreto la contenida en el también citado artículo I c) del Decreto de 26 de julio de 1957 -declarado en vigor por dicha Ley en cuanto a la normativa relativa al trabajo de los menores-, que prohibe expresamente a los menores de dieciocho años el manejo de prensas, guillotinas, cizallas, sierras de cinta o circulares, taladros mecánicos y, en general, cualquier máquina que por las operaciones que realice, representan un marcado peligro de accidentes, salvo que éste se evite totalmente mediante los oportunos dispositivos de seguridad.
En resumen, tenemos a un menor manipulando maquinaria muy peligrosa (la ley prohibe expresamente que los menores trabajen con estas máquinas) y además sin las medidas de seguridad que exige la ley de prevención de riesgos; el chico tiene un accidente y le amputan el dedo gordo. Infracción muy grave, y sanción de 30000 euros a la empresa.
Bien, ahora vayamos al campo de protección de datos.
En este caso tenemos a un señor, miembro de un grupo parlamentario. Con la intención de recabar algunos votos para unas elecciones, decide enviar unas cuantas cartas a unos antiguos compañeros del colegio; los datos de estos antiguos alumnos los obtiene de un Catálogo de antiguos alumnos que edita la Asociación de Antiguos Alumnos de ese Colegio. Uno de los que recibe esta carta se molesta y procede a denunciarle.
La Agencia Española de Protección de Datos termina en imputar a este señor una infracción del artículo 4 de la Ley Orgánica de Protección de Datos, esto es, utilizar los datos personales del Catálogo para una finalidad incompatible para la cual se ha creado. La infracción de este artículo constituye una infracción grave pero en vista del volumen de datos tratados, el beneficio obtenido y demás, generosamente terminan en imponerle la multa en la parte baja del rango de las infracciones graves: 60000 euros.
Conclusión, por un lado tenemos a un chaval con el dedo gordo de su mano derecha amputado porque la empresa donde trabajaba no disponía de las medidas de seguridad laborales correspondientes y además el menor estaba manipulando maquinaría que expresamente la ley prohibe y por otro lado tenemos a un señor que ha recibido una carta en su domicilio sin su consentimiento.
Puedo atreverme a afirmar, que socialmente hablando es mucho más reprochable, sobre todo en vista de los resultados, la actuación de la empresa que la del señor que envió unas cuantas cartas. Sin embargo, al primero se le impuso una multa de 30000 euros y al segundo el doble, 60000 euros.
A lo largo de los días iremos examinando más supuestos de estas características.
Descargar Sentencia Prevención de Riesgos
Descargar Resolución Antiguos Alumnos



